martes, 16 de marzo de 2010

Aquellos ojos verdes

Hace 7 años que una tarde de domingo de una incipiente primavera, tus ojos verdes se cruzaron con los míos. Queríamos hacer música y la hicimos, aunque no del modo que teníamos planeado.

Música que no suena, que llena todo lo que eres, que ilumina todos tus rincones. Música que sólo se escucha por dentro.

Desde entonces, aunque con arreglos y notas diferentes, no ha dejado de sonar.
Y lo que queda. 

Larga vida a nuestra melodía.

Y elegiría tantas canciones para un día como este, que me es casi imposible. Pero me quedaré con esta. Ya era hora de traer a nuestro Chetty hasta este mi rincón. No podría haber mejor día que hoy. Mejor primavera que esta.

jueves, 11 de marzo de 2010

Siempre Tina

El pelo cano, tu piel de 30 años,
ojos titilantes y el puño alzado.
Siempre concisa, siempre clara,
el silencio oportuno y la lengua afilada.

Te azotaron vientos y mareas,
tú siempre erguida, siempre en guerra.
Llena de gracia y llena de fuerza.

Libertad, Libertina,
heredé tu gesto, tu cocina,
tu rabia callada y esa batalla a la vida.

Tu voz resuena como un eco,
suave, queda, inmortal en el tiempo.
Acúname en tus brazos como cuando era una niña.

Ahora Tina... ya nadie me llama Rufina.


Hoy hubieras cumplido 83 años.
Feliz cumpleaños Tina.


Y de repente recordé aquello que me cantabas de pequeña de "Tápame, tápame, tápame que tengo frío"
Pues eso. Tápame anda Tinita.
Tápame, que hoy, aunque trajiste el sol, sólo tengo frío.

lunes, 8 de marzo de 2010

Ríe como un río, fluye con mi risa


Puedo darme y no entregarme, aunque en la herida esté perdiendo más que dando. Hay tras la cortina algo descolgado, un sabor venido de otro tiempo que despide el aroma de algo encarcelado, esta esencia de presente venido a menos, un  pálpito en la noche que cubre de vacío tanta escena, este plato alegre con guarnición de cruda pena, emoción emocionalmente contenida, pura explosión  si dejáramos de aniquilar esta maraña que tú y yo hemos anudado, estas alas, tanto vuelo encadenado.


Hubo un día, que anocheció esta cama llena de sol entre mis sábanas...


jueves, 4 de marzo de 2010

Juanita Calamidad





Siempre he dicho, por ciertas actitudes mías,  que parece que me creo Juana de Arco, aunque me consta que en  más de una ocasión he debido acabar asemejándome más a Juana la Loca.

Ayer descubrí que quien soy, en realidad, es Juanita Calamidad.

Yo, tenía que haberme llamado Juana.


jueves, 25 de febrero de 2010

Calamitoso corazón

"Yo no le temo a los rayos.
Yo no le temo a los rayos
porque tienen luz y brillo,
lo mismo que mi caballo."

El rayo - Pony Bravo


El corazón perplejo

Desventurado corazón perplejo,
inconsecuente corazón,
                                  no dudes.
No tiembles nunca más por lo que sabes,
no temas nunca más por lo que has visto.
Calamitoso corazón,
                              alienta.

Aprende en este ahora
el pálpito que vuelve con lo eterno,
para latir conforme en valentía.
Los números del mundo están cifrados
en la clave de un sol tan rutilante
que te ciega los ojos si calculas.
Ciégate en esperanza,
                                errátil corazón,
suma los números.
Un orden en su imán te está esperando.

Desde el final del tiempo se levanta
un ácido perfume de hojas muertas.
Respíralo y respira su secreto.
Abre de par en par tu incertidumbre.
No permitas
que encuentre domicilio la tibieza,
ni que este inescrutable amor oscuro
cometa el gran pecado de estar triste.

Acógete a ti mismo en tus entrañas
con tu abrazo más fuerte,
tu mejor padre en ti, tu mejor hijo,
gobierna tu ocasión de madurez.

Insiste una vez más,
aspira en estas rosas
su pútrido fermento enamorado.
En este desvarío de tu voz
se desnuda el enigma, transparece
la recompensa intacta de estar siendo.

Aquí estamos tú y yo,
altivo corazón,
                     en desbandada.
A fuerza de caer, desvanecidos.
Y a fuerza de cantar,
                              enajenados.


Carlos Marzal
"Metales Pesados"

martes, 23 de febrero de 2010

De películas...

Cuando le dan demasiado bombo a una película no suelo verla hasta pasado bastante tiempo. No quiero que me influya la crítica e ir con grandes expectativas al cine, por que lo más seguro es que entonces, acabe decepcionándome y esperando mucho más de lo que al final vi.

El cine es como la vida misma. Espero mucho de la gente, soy tremendamente empática, condescendiente, y al final, mucha gente acaba por ser una película de tres al cuarto cuando yo adivinaba una obra maestra.

Yo siempre tiendo una mano, la retiro si es preciso, me ofrezco, estoy ahí aunque las cosas cambien de plano, de pleno. Creo que todo se basa simplemente en la sinceridad, en la comunicación, en la escucha.
Y me revienta la gente que habla, se comporta, actúa y espera ciertas actitudes como si hubieran sido antes un libro abierto.

A partir de ahora, la condescendencia, y todo lo bueno, me lo guardo para los míos. Para los que lo ganaron. Para los que me cuidaron. Para los que sí son grandes películas.

Así no saldré más del cine con la sensación de haber pagado por ver algo que no lo merecía.

jueves, 18 de febrero de 2010

El deshielo

 


Mataré monstruos por ti.
Siempre.


Porque al final, lo sólido es lo importante.